10 razones para estudiar en el extranjero

Quienes han vivido la experiencia de estudiar un año en el extranjero consideran que su vida ha sufrido un punto de inflexión. Es cierto que surgen temores e inseguridades, pero como en todo, pasan antes de darte cuenta. Una vez que superas el periodo de adaptación, todo son buenas noticias. Aquí tienes 10 razones para decidirte a dar el paso.

Dos de los estudiantes de Global Link Idiomas, María, que ha realizado un curso escolar en Irlanda equivalente a 4º de la ESO; y Orlando, que cruzó el charco para estudiar un año en Estados Unidos tras terminar el Bachillerato, nos van a acompañar en este recorrido en el que vamos a construir un decálogo para quienes deseáis estudiar fuera pero no acabáis de animaros.

1.- Aprender un idioma de por vida. Una estancia de un curso académico en países como Gran Bretaña, Estados Unidos, Irlanda o Canadá te garantiza que regresarás a casa dominando el inglés. No puede ser de otro modo, porque desde que te instalas hasta tu partida tendrás que pensar y vivir en inglés. Al principio es duro, pero enseguida, te sentirás cómodo y podrás relacionarte con naturalidad.

He estado un año escolar en Irlanda y al principio me costó un poco adaptarme. Aunque había estudiado inglés en mi colegio y se me daba bien, hasta que pillé el acento me costaba participar en clase y en las conversaciones con los amigos Pero en cuanto me acostumbré, estuve encantada y ahora soy capaz de expresarme en inglés a la perfección ¡y entender casi cualquier acento!”, María.

2.- Conocer otras culturas y ser capaz de adaptarte a ellas. Este aprendizaje no tiene precio aplicado a tu futuro. Si en plena juventud te acostumbras a entender e incorporar en tus rutinas otros modos de pensar y de enfrentar la vida, estarás preparado para afrontar la mayor parte de los retos que se presentarán en los años venideros.

“Cuando llegué a EE UU me parecía que vivía en otro planeta. Sus costumbres, horarios, comidas e incluso la forma de ver la vida nada tenían que ver con mis vivencias. Es imprescindible integrarse y amoldarse a las circunstancias y aunque parece imposible, claro que se puede. Yes, you can!”, Orlando.

3.- Convertirte en una persona autosuficiente. Alejarse de casa y de la protección de la familia te obligará a hacerte responsable y a cumplir con las responsabilidades que adquieras, desde sacar adelante los estudios, organizar el presupuesto que tengas para gastos, hasta mantener en orden tu habitación y seguir unas normas de convivencia.

“Estaba acostumbrada a que mi madre se encargara de todo y cometí algún error al principio, pero me vino muy bien porque de todo se aprende. Ahora, por nada del mundo, dejo que me organicen la vida”, María.

4.- Conocerte a ti mismo. Estar en un entorno diferente al habitual te llevará a pensar en tus valores, en tus reacciones ante lo desconocido, tus creencias… lo que redundará en un conocimiento de ti mismo en el que hasta entonces lo más probable es que no hubieras reparado.

“La experiencia que he vivido me ha servido para darme cuenta de muchas cosas sobre mi personalidad, mi capacidad de resistencia y mi manera de pensar, de la que hasta entonces no había sido consciente”, María.

5.- Hacer amigos para siempre. Durante el curso académico en el extranjero conocerás muchas personas que estén en tu misma situación que, por cierto, serán un buen refugio para cuando te sientas solo. Los lazos que crees con este grupo de amistades, lo más seguro es que no se rompa nunca porque vivir esta experiencia os unirá de una forma especial.

“Astrid, Sakura y Pierre formarán parte de mi vida para siempre. Sé que en Ulm, Guilin o Marsella tendré un hogar si lo necesito. Lo mismo que ellos en Madrid. Pasamos juntos momentos tan extraordinarios que no podremos olvidarnos nunca”, María.

6.- Enriquecer tu curriculum. Un curso escolar en el extranjero da mucho de sí y además de incorporar este importante dato en tu CV, que mostrará tu capacidad de afrontar retos y de adaptación a nuevas situaciones, te permitirá reflejar el conocimiento sobre otro país, su cultura y costumbres.

“Cuando me fui, no se me pasó por la cabeza que este año de estudios marcaría mi futuro profesional. Me permitió que me seleccionaran entre 150 personas para mi primer trabajo”, Orlando.

7.- Adquirir nuevas habilidades. Sin duda, en este tiempo mejorará la confianza en ti mismo, una cualidad que repercutirá en positivo en tu modo de relacionarte con los demás. Pero también vas a adquirir otras aptitudes que te serán de gran utilidad en el mercado de trabajo de la era digital en la que estamos inmersos: flexibilidad, capacidad de adaptación y gestión de la incertidumbre.

“Ahora, que compagino el final de mis estudios de licenciatura con un trabajo, me doy cuenta del aprendizaje que ha supuesto el año que pasé fuera, sobre todo, a la hora de adaptarme a los cambios y al entorno de trabajo”, Orlando.

8.- Crear una red de contactos internacional. Las personas que conocerás te resultarán de gran utilidad en tu futuro laboral. Ten en cuenta que en un mundo globalizado como el actual, en el que el mercado es todo el planeta y las empresas operan en cualquier rincón, contar con contactos es esencial para triunfar.

“Gracias a la tecnología y las herramientas que pone a nuestro alcance, como Facebook, WhatsApp, Skype, etc. es muy fácil mantener el contacto con las personas que conocí. Incluso hemos creado grupos para saber qué hacemos cada uno y ayudarnos cuando lo necesitamos”, Orlando.

9.- Vivir una experiencia única. Las vivencias que se irán sucediendo a lo largo de un curso serán tan especiales y tan enriquecedoras que lo más probable es que acabes considerando que ese año en el extranjero ha sido lo mejor que te ha pasado durante la etapa de tu juventud.

“Es cierto que al principio tuve muchas dudas, incluso miedo de separarme de mi familia, pero ahora creo que es una de las mejores decisiones que he tomado y estoy muy agradecida a mis padres por el esfuerzo que hicieron”, María.

10.- Regresar con un nivel de madurez extraordinario. Aunque la vuelta se hace rara y supone un cierto dolor por dejar las amistades y las vivencias experimentadas, también supone una alegría inmensa porque vuelves con los tuyos y porque te permitirá valorar y entender la gran oportunidad que has vivido.

“Es una experiencia irrepetible, de la que no sólo he regresado hablando y entendiendo inglés a la perfección, también he madurado y he perdido el miedo a lo desconocido”, María.

“No lo cambiaría por nada. Gracias a esta experiencia estoy a punto de irme a trabajar seis meses a la sede de mi empresa en Ginebra”, Orlando.

Esperamos que, si estás pensando en estudiar fuera, se hayan aclarado algunas de tus dudas y, si no es así, contacta con nosotros y te ayudaremos en lo que necesites. Y no lo olvides:

When you do what you fear most, then you can do anything.

Imagen: Always Shooting – Flickr Creative Commons

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