Estudiar inglés

Cómo aprovechar los microtiempos para estudiar inglés

Tiempo, divino tesoro. Sin duda el más preciado de los bienes en una sociedad acelerada y exigente donde las obligaciones no conceden un respiro. La teoría habla de ocho horas para el trabajo, ocho de descanso y ocho más para ¿todo lo demás? Las cuentas no salen: tres minutos para cada cepillado de dientes, 40 masticaciones por bocados, 45 minutos de deporte al día, hacer la compra, ver un capítulo de la serie del momento… Y la pregunta es la de siempre: ¿cuándo saco tiempo para estudiar inglés? Si el aprendizaje de este idioma está entre tus prioridades, podemos ayudarte.

¿Cuánto tiempo necesito?

Hay muchas teorías sobre el tiempo necesario que un estudiante de inglés necesita para avanzar de una forma satisfactoria en el aprendizaje del idioma. Partiendo de que se trata de un proceso de aprendizaje complejo, la recomendación más aceptada es la de dedicar un mínimo de una hora diaria a su estudio. Un tiempo en el que no se pueden incluir las horas dedicadas a recibir clases. Y en el caso de estar preparando pruebas específicas como el TOEFL o exámenes de Cambridge habría que valorar unos meses de dedicación más intensa, si bien todo depende de tu capacidad de aprendizaje.

Sin embargo, la práctica dice que para una mayoría de estudiantes adultos reservar diariamente esos 60 minutos se convierte en un imposible. En Global Link Idiomas os proponemos un modelo poco ortodoxo –no se trata de una situación ideal sino real–, que además cuenta con la ventaja de ayudar a incorporar el hábito de estudio de forma gradual, acercándonos al objetivo de dedicar el suficiente tiempo de calidad que cada uno precise en función de su objetivo.

Sin motivación no hay nada que hacer

Pero no conviene seguir avanzando sin hacer la recomendación más importante: en cualquier tipo de aprendizaje la motivación es fundamental, quizá aún más para estudiar inglés. Como paso previo, el estudiante adulto debe hacer un ejercicio de introspección para descubrir sus razones, cuanto más reales y poderosas sean esas palancas todo resultará mucho más fácil.

Divide el estudio en micromomentos

Junto a la motivación, la constancia es el otro gran aliado del estudiante. Y es aquí donde en muchas ocasiones surge el conflicto: el adulto debe incorporar el hábito de estudio a una dinámica diaria construida sobre rutinas y, en muchas ocasiones, con una apremiante agenda de actividades.

Si el encaje de esa hora mínima recomendada se ve como un imposible, puede que dividir ese tiempo en cuatro micromomentos de estudio de 15 minutos facilite la cosas: dedica cada uno de esos espacios del día a una única práctica (gramática, escritura, lectura y conversación/pronunciación). Ponemos un ejemplo:

  • Adelanta el despertador 15 minutos. No supone un gran esfuerzo, y sacarás provecho al momento del día en que estás más descansado. Si en lugar de golondrina eres búho –estudiad mejor por la noche–, dedica 15 minutos al inglés antes de acostarte. En este tiempo es recomendable practicar gramática y escritura.
  • Aprovecha los desplazamientos. Otro de los espacios improductivos del día son los desplazamientos al trabajo. Si tu viaje diario es superior a los 20 minutos puedes dedicar otros 15 minutos a actividades que puedas realizar con comodidad en ese espacio. Si viajas en transporte público practica la lectura o la escucha, si conduces o caminas, la escucha y/o la pronunciación. Contando con el viaje de vuelta, habrás encontrado ya 45 minutos para estudiar inglés.
  • Arranca 15 minutos más a la tarde. Cada uno debe buscar su propia solución. Si tu trabajo lo permite, prolonga la jornada 15 minutos para dedicárselos al inglés. Otra alternativa es buscar una café tranquilo de camino a casa o al gimnasio donde sentarse a estudiar. Si es tu caso, también puedes estudiar al tiempo que tus hijos hacen sus deberes o mientras esperas a que finalice una actividad extraescolar. Si lo piensas hay muchas alternativas: hablamos de 15 minutos.

Prepárate para aprovechar otros micromomentos

Por supuesto puedes sumar otros micromomentos improductivos del día para estudiar inglés. Para hacerlo del modo más productivo posible debes estar preparado, piensa que en la tecnología tienes un gran aliado.

  • Descarga podcast en tu móvil. Son gratis y muy prácticos. Podrás escucharlos en cualquier momento, cuando sales a hacer un recado, practicas deporte o cuando esperas en la consulta del dentista.
  • Utiliza los audiolibros. Además de poder escucharlos en los tiempos muertos, como cuando conduces, cuentan con una serie de actividades finales que te ayudarán a una buena comprensión del texto de forma lúdica.
  • Practica la pronunciación. Siempre tienes el recurso del traductor de Google, pero hay soluciones más profesionales. Echa un ojo a estas direcciones:
    Wordreference. Además de trabajar la pronunciación, ofrece un diccionario de sinónimos y un foro de dudas especialmente útil: puedes encontrar la mejor acepción de la palabra que buscas, frases hechas, terminología especializada, etc.
    Diccionario Reverso. También ofrece un práctico traductor con un buen tratamiento de las frases hechas. Principalmente para inglés británico
    Merriam-Webster. Este diccionario etimológico de inglés americano ofrece las definiciones en inglés, lo que es muy del gusto de los estudiantes más avanzados. Cuenta también con diccionario de sinónimos, juegos para practicar inglés y otras secciones curiosas.
  • Suscríbete a boletines en inglés. Sobre turismo, cotilleos o coches, da igual: elige un blog en inglés que te motive y suscríbete. Recibirás con periodicidad su news y así tendrás una lectura adaptada a tus intereses.
  • Usa plataformas de vídeo. TED o YouTube ofrecen miles sino millones de contenidos, muchos de ellos con subtítulos en inglés. Desde escuchar una charla sobre motivación laboral por un experto mundial a cantar el último éxito del pop americano, las posibilidades son infinitas.

Y por supuesto, nada como llevar siempre consigo un libro adaptado a tu nivel de inglés.

Estudiar inglés: marca objetivos

Tan importante como no agobiarse es avanzar. Necesitas sentir cómo progresa tu nivel de inglés, por ello es importante que puedas autoevaluarte de forma objetiva. Un buen procedimiento es que establezcas unas metas semanales y mensuales y dediques el domingo a analizar su grado de cumplimiento: un determinado número de lecciones del método que sigas, listados de frases hechas, vocabulario y phrasal verbs, páginas leídas…

Y recuerda que el objetivo último de esta técnica es ayudarte a incorporar de forma gradual, natural y cómoda la disciplina que todo aprendizaje requiere. Es muy probable que pasados unos meses uno de los micromomentos que dedicas se prolongue, imponiendo una rutina de estudio de calidad casi sin darte cuenta. El esfuerzo merece la pena.

‘The two most powerful warriors are patience and time’ Leo Tolstoy

Foto: Pixabay

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