Por qué los padres mandan a sus hijos a estudiar a Estados Unidos

¿Qué os llevó a tomar la decisión de enviar a vuestro hijo durante un año a estudiar al extranjero? Esta es la pregunta que Global Link Idiomas planteó a las familias en la jornada de preparación del Programa ‘Año Académico en USA’ a la que asisten todos los chicos con sus padres antes de emprender el viaje. Todo un ejercicio de acercamiento a las motivaciones más íntimas de unos padres y madres dispuestos a renunciar durante nueve meses a sus hijos en uno de los momentos de cambio más intensos: la adolescencia. Y sus respuestas no dejan indiferentes.

Queda claro que la teoría es más fácil que la práctica. Es sencillo pensar que en un mundo globalizado, donde cada vez es más común informarse o trabajar en inglés, afianzar la competencia del bilingüismo es un legado educativo que muchos padres consideran imprescindible. Pero en la práctica, este convencimiento lucha contra el natural espíritu protector frente al hijo.

‘Ha sido como una aventura’

De “largo parto” definía uno de los padres la toma de decisión: “Primero nos hemos tenido que convencer nosotros y luego a la niña. Ha sido una aventura”, explicaba a los micrófonos de Global Link. Un sentimiento común a una parte de las familias y que nos reafirma en uno de los principios que esta organización considera como básico desde hace más de 35 años: es necesaria la implicación y complicidad de toda la familia.

Sabemos que los procesos son muy diferentes. Es habitual que todo comience por una chispa prendida por el ejemplo de una familia conocida o por una reflexión personal. De pronto muchas mamás y papás descubren que tienen en su mano ofrecer una experiencia única a sus hijos adolescentes. Es en ese momento cuando hablan con sus chicos, unos se muestran encantados, mientras que otros necesitarán tiempo para poner en valor el ofrecimiento.

Pero siempre se considera como imprescindible que todos, padres e hijos, identifiquen en esta decisión una oportunidad de aprendizaje en todas las esferas, la formativa y la vivencial. Es esta predisposición la que convierte en una “aventura” todo el proceso que aguarda, y del que pocos son conscientes en estos primeros momentos: la selección de la organización a la que confiar al hijo, los preparativos del viaje, la elección del programa educativo, el acercamiento al destino, a la familia de acogida o al colegio, la convalidación o homologación de los estudios…

 

‘Lo teníamos clarísimo’

En otras muchas ocasiones la decisión es fruto de una reflexión madurada durante largos años: “Era lo único que teníamos claro de la educación de nuestros hijos, de hecho a los pocos meses de nacer abrimos una cuenta dedicada a este propósito”, cuenta otro de los padres entrevistado.

Ofrecer lo mejor a los hijos es una prioridad, y la herramienta del inglés destaca entre estas prioridades. Cursar un año escolar en Estados Unidos ya no es un lujo reservado a unos pocos. Suponiendo un indudable esfuerzo económico, con la previsión de unos años es accesible a muchos. Y esta sí que es una novedad que desde hace unos años observan los profesionales de Global Link, cada vez más las familias actúan con el factor ahorro, como cuenta otro de los protagonistas: “No nos costó tomar la decisión porque es una cuestión que teníamos clarísima desde hace muchos años. Decidimos que íbamos a ahorrar para que tanto un hermano como otro pudieran marchar a estudiar fuera”.

‘La vivencia personal nos parece fantástica

Pero como ya anunciábamos al comienzo de este post, las motivaciones son variadas. Otras familias consideran la experiencia personal por encima de la formativa, eso sí nunca desdeñando el inglés como factor clave: “Valoramos la experiencia tan estupenda que para ellos es salir de casa, vivir con otra cultura, conocer gente distinta de la que habitualmente les rodea y por supuesto el idioma. Pero básicamente es la experiencia personal, que nos parece fantástica”, cuenta esta madre que envía a sus mellizos.

Y esa experiencia personal está cada día más presente en la decisión de más familias. Otra de las novedades detectada en los últimos años es que muchos padres quieren ofrecer a sus hijos algo que con 15 o 16 años ellos mismos vivieron por iniciativa de sus padres.

‘Experiencia sólida demostrable’

Dar forma a las ideas no siempre es sencillo. Uno de los factores que más influye en que la familia finalmente envíe a su hijo durante un curso escolar a Estados Unidos es dar con el compañero adecuado para el viaje. Y sí, nos estamos refiriendo a la agencia encargada de gestionar toda la estancia.

Volvemos a coger el micro para saber por qué finalmente Global Link Idiomas fue la elegida. Como se puede ver en el vídeo, las palabras “confianza” y “seriedad” están presentes en muchas de las respuestas, valores que más que verse se perciben: “Tienen 15 o 16 años y queremos que se sientan seguros de que si tienen algún problema hay la fiabilidad de una empresa que tiene vinculación con las familias”.

 ‘Personas que se preocupan de personas’

Adaptarse a la problemática personal de cada uno de los alumnos y familias no es tan sencillo como necesario. “Si existe la posibilidad vamos a intentarlo”, es la respuesta que uno de los padres recuerda cuando comentaba que su hija es celíaca. Hoy convive con una familia en la que la madre de acogida ya venía cocinando de forma habitual con estas condiciones especiales de alimentación.

Por ello nuestra última reflexión quiere poner el acento en lo importante de dar con el  equipo adecuado, y no lo decimos nosotros, lo dice otra de nuestras madres protagonistas: “Hemos visto muchas y realmente casi todas pueden dar una buena imagen, pero Global Link nos dio la sensación de que tratan a tu hijo como si fuera el único que se va con ellos. Y a mí me dio la tranquilidad de que estamos en manos de personas que se ocupan de personas”.

 ‘Trust is built with consistency’

Foto: Alexis Brown para para Unsplash Creative Commons

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